“Con
ella: una fuerza femenina capacitada” fue el lema elegido por la ONU Mujeres este
año para celebrar el Día Internacional de
la Niña. De esta manera pone el énfasis en defender las oportunidades de
las niñas en cuanto que adquieran los conocimientos necesarios para insertarse
en el mundo laboral.
Millones
de niñas en todo el mundo, por razón de género, sufren violencia física y
sexual, matrimonios forzados, ablación…
¿Y en España? Muchos dirán que no, pero sí, existe la discriminación por
razón de sexo en nuestro país, sólo que muchas veces no detectamos este menoscabo a los derechos de
las mujeres, y en este caso de las menores, porque es de bajo voltaje si lo
comparamos con países del Tercer Mundo.
Desde
el año 2011, todos los 11 de octubre, se realizan actos institucionales, se
publican artículos en prensa, en blogs, ponemos alguna imagen en nuestros
perfiles y redes sociales como forma de reivindicación… pero, ¿es suficiente lo
que hacemos a nivel individual para igualar los derechos de las niñas al de los
niños? Yo creo que no, todas y todos nos declaramos feministas pero en realidad
aún viven entre nosotros muchos prejuicios que ensucian esta igualdad formal.
Cuando al hablar de sexo con los y las adolescentes asumimos la
heterosexualidad por norma, cuando alabamos a los niños por su astucia y a las
niñas por su coquetería, por poner sólo algunos ejemplos, no somos feministas,
estamos vulnerando sus derechos y libertades.
Mientras
existan valores, costumbres, modos de hablar y de juzgar a mujeres y hombres de
manera distinta, estaremos perpetuando acciones que también sufrirán las
mujeres del futuro, repercutiendo en su vida personal, familiar, social y, por
supuesto, laboral.
En
este sentido, la educación en perspectiva de género es fundamental, pues los
cambios en la sociedad tienen su base en la educación, no sólo en cuanto a
conocimientos sino también en valores, emociones… Todo lo que suponga empoderar
y visibilizar a las mujeres, sean de la edad que sean, bienvenidos, pues son un
medio de concienciación colectiva del problema que estamos sufriendo, no sólo
las mujeres sino también los hombres, pues toda la humanidad en su conjunto
pierde con la infravaloración de las capacidades y el talento femenino
Belén Fabeiro Antúnez

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